martes, 8 de septiembre de 2026

Mack the Knife

Del teatro de Brecht al estándar del jazz

Hay canciones que nacen dentro de un género y terminan perteneciendo a muchos otros. “Mack the Knife” es uno de los mejores ejemplos. 

En el año 1728 el poeta y dramaturgo inglés John Gay escribió una “Ballad Opera” a la que llamó “The Beggar’s Opera” En el siglo XVIII se denominaba “Ballad Opera” a un subgénero de la ópera que se diferenciaba de esta en que no tenía recitativos y la música que sonaba estaba compuesta por canciones populares,  200 años más tarde del estrenó de “The Beggar’s Opera”, en el Theater  Schiffbauerdamm de Berlin, exactamente el 31 de agosto de 1928, se representó la obra titulada “Die Dreigroschenoper” 

Su historia se plasmo en el Berlín de 1928, dentro de Die Dreigroschenoper (La ópera de los tres centavos), obra de Bertolt Brecht y Kurt Weill, y termina convirtiéndose en un estándar interpretado por músicos de jazz, cantantes de pop, orquestas, crooners e incluso formaciones instrumentales. 

Mack the Knife”  ha sido versionada cientos de veces y lo fascinante es que cada intérprete parece descubrir una canción diferente escondida dentro de la misma melodía.



De Mackie Messer a Mack the Knife

La canción nació con el título alemán “Die Moritat von Mackie Messer”, la “Balada de Mackie Messer”. Fue escrita por Kurt Weill sobre un texto de Bertolt Brecht para Die Dreigroschenoper, estrenada en Berlín el 31 de agosto de 1928.

Mackie Messer —Macheath en la obra— es un criminal elegante, violento y seductor. Brecht utiliza al personaje para presentar una crítica social: el mundo de los delincuentes y el mundo respetable de la sociedad burguesa no están tan alejados como podría parecer.

Aquí aparece una de las grandes paradojas de la canción. La letra habla de asesinatos, robos y criminalidad, mientras que la música posee una extraordinaria elegancia y ligereza. Esa contradicción entre una melodía aparentemente inocente y una historia oscura es una de las claves de su atractivo.

Weill, además, incorporó elementos procedentes del jazz, del blues y de la música de baile popular de la época. Por eso, aunque “Mack the Knife” no nació como una composición de jazz, su lenguaje musical facilitó enormemente que los músicos de jazz pudieran apropiársela. 




Como estándar de jazz

Musicalmente, “Mack the Knife” es relativamente sencilla. Su estructura permite que el intérprete tenga espacio para modificar el fraseo, introducir improvisaciones y cambiar el carácter de la interpretación.

La melodía está construida de manera muy clara y utiliza una progresión armónica que resulta especialmente cómoda para un músico de jazz. Una de sus características es el movimiento I–II–V–I, una de las estructuras fundamentales del lenguaje armónico del jazz. 

La pieza aparece normalmente en tonalidad de Si bemol mayor en muchas versiones jazzísticas, aunque la tonalidad puede variar según el intérprete. 

La melodía tampoco está excesivamente cargada de notas. Esto es importante: cuanto más sencilla y reconocible es una melodía, más posibilidades tiene el intérprete de transformarla.Por eso “Mack the Knife” puede tocarse:como una balada teatral,como swing;como jazz vocal;como canción pop;como número de big band;como pieza instrumental;o incluso como una interpretación prácticamente humorística.


Acorde Función armónica Grado Escala recomendada      Notas de la escala

Bbmaj7   Tónica             Imaj7       Bb Jónico            Bb – C – D – Eb – F – G – A

Cm7       Supertónica     IIm7       C Dórico             C – D – Eb – F – G – A – B

   F7             Dominante   V7            F Mixolidio            F – G – A – Bb – C – D – Eb

Bbmaj7 Tónica / resolución   Imaj7       Bb Jónico         Bb – C – D – Eb – F – G – A

G7 . Dominante secundaria  V7/II , G Mixolidio        G – A – B – C – D – E – F

Cm7 Supertónica          IIm7      C dórico        C – D – Eb – F – G – A – Bb

F7           Dominante           V7              F mixolidio         F – G – A – Bb – C – D – Eb

Bbmaj7 Tónica              Imaj7      Bb jónico        Bb – C – D – Eb – F – G – A

 


Louis Armstrong y Mackie entra en el jazz

El gran punto de inflexión llegó con Louis Armstrong cuando grabó su versión en 1955, y aquella interpretación fue decisiva para transformar “Mack the Knife” en un estándar popular del jazz. La Library of Congress señala que Armstrong convirtió la canción en un estándar de jazz y posteriormente fue interpretada por numerosos artistas.  Su voz característica la convierte en una figura carismática.

Armstrong introduce su característico fraseo, su voz áspera y juguetona y, finalmente, su trompeta. La canción deja de ser únicamente un número de teatro alemán y pasa a convertirse en una pieza de swing.

De hecho, existe una curiosidad histórica: el saxofonista y clarinetista Sidney Bechet había grabado una versión instrumental de la canción en 1954, bajo el título La Complainte de Mackie. Sin embargo, Armstrong es generalmente considerado la figura que la consolidó dentro del repertorio jazzístico. 




Bobby Darin: de estándar de jazz a superéxito

Si Armstrong convirtió “Mack the Knife” en un estándar popular, Bobby Darin la convirtió en un fenómeno internacional.

Su versión, grabada en 1958 y publicada en 1959, utilizó un arreglo de Richard Wess que aumentó considerablemente la energía de la canción. Darin comienza con una interpretación elegante y termina prácticamente convertido en un cantante de rock y swing.

En la versión original tenemos teatro político y sátira social. En Armstrong encontramos jazz y humor. En Darin aparece una especie de showman moderno, casi cinematográfico.

La canción consiguió llegar al número uno de las listas estadounidenses y británicas y ganó el Grammy a Grabación del Año. 



Ella Fitzgerald: cuando el error se convierte en jazz

Otra versión imprescindible es la de Ella Fitzgerald.Su famosa interpretación en directo de “Mack the Knife” es especialmente interesante porque Ella llega a olvidar parte de la letra. En lugar de detenerse, convierte el error en material de improvisación.

Empieza a reconocer que no recuerda las palabras, juega con la situación, menciona a Armstrong y Darin y termina haciendo una imitación humorística de Louis Armstrong. Ella transforma un posible desastre en uno de los momentos más recordados de la canción.




Sonny Rollins: de canción vocal a vehículo instrumental

“Mack the Knife” también demuestra su fuerza cuando desaparece la voz.Sonny Rollins grabó la pieza en 1956 bajo el título “Moritat”, en su célebre álbum Saxophone Colossus. Esta versión muestra hasta qué punto la melodía puede funcionar sin necesidad de la letra. Aquí el tema deja de ser una canción narrativa y se convierte en un vehículo para la improvisación.







Evolución del tema

Brecht utiliza la canción para contar una historia.

Armstrong utiliza la canción para convertirla en swing. 

Darin la convierte en espectáculo

Ella Fitzgerald la convierte en improvisación vocal.

Rollins la convierte en material para la improvisación instrumental. 

La composición permanece, pero cambia su identidad y evoluciona en el jazz


kENNY GARRET



Otras versiones 


The Threepenny Opera: Moritat von Mackie Messer (Mack the Knife)

Lotte Lenya – “Die Moritat von Mackie Messer”


Frank Sinatra – “Mack the Knife”


                                                                              OSCAR PETERSON

Oscar Peterson – “Mack the Knife”











PAUL CHAMBERS TRANSCRIPTION BASS LINE PAUL CHAMBERS



PAUL CHAMBERS KENNY DORHAM

Su melodía es sencilla. Su armonía permite movimiento. Su estructura es reconocible. Y, sobre todo, posee una personalidad ambigua: puede sonar elegante, amenazante, divertida, irónica o completamente desenfadada.Ese carácter camaleónico explica por qué una misma composición puede pasar de Bertolt Brecht y Kurt Weill a Louis Armstrong, Bobby Darin, Ella Fitzgerald y Sonny Rollins sin dejar de resultar reconocible.Y quizá ahí está la razón por la que, casi cien años después de su creación, Mackie Messer continúa sacando su navaja cada vez que alguien empieza a tocar las primeras notas.

Versión Piano; Piano Bass line

Version Guitarra;Guitar chord melody

Version Contrabajo:Contrabass


Pistas Acompañamiento


Mack The Knife - Gypsy

Mak the Knife jazz

jazz 160

Mack Bass Jazz

Mack 110



jueves, 3 de septiembre de 2026

Palo Santo de Brasil

 

Una madera excepcional para instrumentos de alta gama 

El Palo Santo de Brasil, conocido internacionalmente como Brazilian Rosewood, Rio Rosewood o Rio Palisander, corresponde a la especie botánica Dalbergia nigra. Es una de las maderas más prestigiosas y escasas utilizadas históricamente en la fabricación de instrumentos musicales.

Aunque su asociación con la guitarra clásica es especialmente conocida, sus extraordinarias características físicas, acústicas y estéticas hacen del Palo Santo de Brasil una madera de enorme interés también para la construcción de diapasones para contrabajos y bajos eléctricos, especialmente en instrumentos artesanales, de autor, de concierto y de alta gama.

En estos instrumentos, Dalbergia nigra puede emplearse en diferentes componentes dependiendo del diseño del instrumento y de la tradición del constructor: diapasones, puentes, piezas estructurales, elementos decorativos y, en determinados bajos eléctricos, cuerpos o partes del cuerpo.

Su combinación de densidad, dureza, estabilidad, resistencia al desgaste y belleza natural convierte cada pieza seleccionada en un material excepcional para la construcción de instrumentos destinados a tener una larga vida.



¿Qué es el Palo Santo de Brasil?

El auténtico Palo Santo de Brasil es la especie: Dalbergia nigra (Vell.) Allemão ex Benth.Pertenece a la familia Fabaceae y es originaria de la Mata Atlántica de Brasil, especialmente de las regiones del este y sureste del país.

No debe confundirse con otras especies comercializadas como palo santo, palisandro, rosewood o jacarandá.

Denominaciones comerciales e históricas 


Palo Santo de Brasil.

Palo Santo de Río.

Jacarandá de Bahía.

Jacarandá-da-Bahia.

Brazilian Rosewood.

Rio Rosewood.

Rio Palisander.


Esta diversidad de nombres puede generar confusión, por lo que para una pieza destinada a un instrumento de alto valor es fundamental conocer y documentar su identificación y procedencia.

El interés del Palo Santo de Brasil en la construcción de instrumentos no depende únicamente de su apariencia.

Propiedades

Alta densidad.

Buena rigidez.

Elevada dureza.

Excelente resistencia al desgaste.

Buena durabilidad natural.

Estabilidad cuando la madera está correctamente seca y acondicionada.

Capacidad para obtener un acabado muy fino.

Gran riqueza estética.

Tradición histórica en la luthería.


Estas propiedades adquieren una importancia especial en determinados componentes de un contrabajo o un bajo eléctrico que están sometidos a un uso constante.

Palo Santo de Brasil en el contrabajo

El contrabajo es un instrumento especialmente exigente desde el punto de vista de la construcción.

Su tamaño, la longitud de escala, la tensión de las cuerdas, las dimensiones de sus componentes y las variaciones ambientales a las que puede estar sometido hacen que la selección de las maderas sea fundamental.

En el contrabajo, el Palo Santo de Brasil puede resultar especialmente interesante para determinados elementos donde se busca dureza, resistencia al desgaste, estabilidad y una excelente respuesta mecánica como el diapason.

El diapasón

Una de las aplicaciones más interesantes del Palo Santo de Brasil en el contrabajo es el diapasón.El diapasón está sometido continuamente a:


Presión de los dedos.

Rozamiento.

Vibración de las cuerdas.

Cambios de temperatura y humedad.

Desgaste producido por décadas de interpretación.


Por ello, la dureza y resistencia al desgaste de Dalbergia nigra pueden resultar muy valiosas.Un diapasón bien seleccionado puede proporcionar una superficie:


Dura.

Estable.

Resistente.

Suave al tacto.

Capaz de recibir un excelente pulido.


En un contrabajo profesional, donde el instrumento puede tocarse durante miles de horas a lo largo de su vida, estas características adquieren especial importancia.

El tacto del diapasón

En un instrumento de cuerda frotada, el contacto constante entre el intérprete y el instrumento convierte el diapasón en una de las zonas más importantes desde el punto de vista ergonómico.

El Palo Santo de Brasil, correctamente trabajado y acabado, puede ofrecer una superficie extraordinariamente agradable.Su textura permite conseguir un tacto:liso, denso, sólido y extremadamente resistente al desgaste.

Además, su extraordinaria capacidad de pulido permite conseguir una superficie de gran calidad estética y funcional.

El puente del contrabajo

El puente es otro componente fundamental del contrabajo.Su función es transmitir las vibraciones de las cuerdas hacia la estructura del instrumento y, al mismo tiempo, soportar una carga considerable durante toda la vida del instrumento.El puente de un contrabajo normalmente está hecho de arce (maple).


¿Puede utilizarse en el cuerpo de un contrabajo?

Aquí es importante distinguir entre las diferentes tradiciones constructivas.El contrabajo clásico se ha construido históricamente con combinaciones de maderas como:Arce.Abeto.Ébano.Otras maderas utilizadas en piezas concretas.

El Palo Santo de Brasil no es una madera tradicional universal para la fabricación completa del cuerpo de un contrabajo.

Su elevada densidad y su comportamiento mecánico hacen que su utilización en grandes superficies estructurales de un instrumento de este tamaño deba estudiarse cuidadosamente.Por ello, su verdadero interés para el luthier de contrabajos se encuentra especialmente en componentes concretos, donde sus características aportan una ventaja funcional o estética.


Palo Santo de Brasil en bajos eléctricos

El bajo eléctrico ofrece un panorama completamente diferente.A diferencia del contrabajo, el cuerpo de un bajo eléctrico puede diseñarse utilizando una enorme variedad de maderas.Dependiendo del diseño y del concepto del instrumento, Dalbergia nigra puede utilizarse en:


Diapasones.

Cuerpos.

Tapas o tops.

Piezas decorativas.

Puentes y componentes.

Construcciones laminadas.

Instrumentos de edición limitada o de autor.

Palo Santo de Brasil en el cuerpo de un bajo eléctrico


La utilización de Dalbergia nigra en el cuerpo de un bajo eléctrico es especialmente atractiva desde el punto de vista de la luthería boutique.Su elevada densidad permite construir instrumentos con una gran masa estructural.Sin embargo, esta misma característica tiene una consecuencia evidente:un bajo fabricado íntegramente con Palo Santo de Brasil puede resultar considerablemente pesado.


Por esta razón, el luthier debe valorar 

Peso final.

Ergonomía.

Equilibrio del instrumento.

Diseño del cuerpo.

Longitud de escala.

Tipo de construcción.

Distribución de masas.

Tipo de puente.

Electrónica.

Elección de otras maderas.


En muchos diseños puede ser más interesante utilizar el Palo Santo de Brasil como top, tapa o elemento parcial del cuerpo, combinándolo con una madera de menor densidad.


Influencia sobre el carácter del bajo

Existe una larga tradición entre constructores y músicos de asociar las maderas densas y rígidas con determinadas características de respuesta.En un bajo eléctrico, la madera del cuerpo y del mástil forma parte del sistema mecánico del instrumento, pero su influencia sobre el sonido debe interpretarse con cautela.

El sonido final depende de muchos factores:


Pastillas.

Electrónica.

Cuerdas.

Escala.

Construcción del mástil.

Unión mástil-cuerpo.

Puente.

Masa del instrumento.

Diseño del cuerpo.

Rigidez estructural.

Ajuste.

Amplificación.


Por tanto, no sería correcto afirmar que el Palo Santo de Brasil produce automáticamente un determinado sonido.

Sí puede decirse que su densidad, rigidez y características mecánicas pueden contribuir al comportamiento vibratorio global del instrumento, especialmente cuando el diseño del bajo ha sido desarrollado específicamente alrededor de esta madera.


VIDEO BAJO PALO SANTO Fodera


El carácter sonoro en un bajo de Palo Santo de Brasil

En el mundo de la luthería artesanal, los bajos construidos con maderas densas son apreciados por determinados intérpretes por la sensación de:Definición.Sustain.Ataque controlado.Profundidad.Separación entre notas.Riqueza armónica.


El Palo Santo de Brasil puede resultar especialmente atractivo para un luthier que busque un instrumento con una respuesta precisa y una gran complejidad tímbrica.Pero nuevamente, estas características no deben atribuirse exclusivamente a la madera.La madera es una parte del instrumento; el instrumento es el resultado del diseño completo.


El diapasón de un bajo eléctrico

Probablemente sea una de las aplicaciones más lógicas del Palo Santo de Brasil.Un bajo eléctrico puede someter su diapasón a un desgaste considerable debido a:


Técnicas de slap.

Bending.

Vibrato.

Deslizamientos.

Uso profesional intensivo.

Cambio frecuente de cuerdas.

                                               

                               Leduc U.bass 5 fretlesslleva un diapasón de palo santo de Brasil de unos 100 años

La dureza y resistencia al desgaste de Dalbergia nigra pueden convertirla en una excelente elección para un diapasón de alta gama.Además, su aspecto visual puede transformar completamente la estética del instrumento.Un diapasón de Palo Santo de Brasil con una figura natural excepcional puede convertirse en una de las características principales de un bajo de colección.


Estética

En bajos eléctricos de alta gama, el aspecto visual tiene una importancia considerable.Los mejores ejemplares de Palo Santo de Brasil pueden presentar:


Marrones rojizos.

Marrones oscuros.

Tonalidades violáceas.

Vetas negras.

Contrastes dorados.

Figuras de "tela de araña".

Dibujos tipo "paisaje".


VIDEO BAJO DE PALO SANTO SONIDO

Cada pieza es diferente.

No existen dos fondos, dos diapasones o dos cuerpos exactamente iguales.Esta singularidad resulta especialmente atractiva para la fabricación de:bajos únicos, instrumentos de autor y ediciones de colección.

El Palo Santo de Brasil como tapa o "top"

Una de las aplicaciones más interesantes en un bajo eléctrico de alta gama es utilizar el Palo Santo de Brasil como tapa decorativa sobre un cuerpo construido con otra madera.Esta solución permite aprovechar:Su extraordinaria belleza.Su profundidad visual.Su capacidad de pulido.Su carácter exclusivo.Al mismo tiempo, el luthier puede controlar mejor el peso total del instrumento mediante una madera más ligera en el cuerpo.

En este tipo de construcción, una lámina cuidadosamente seleccionada de Palo Santo de Brasil puede convertirse en el elemento visual protagonista del instrumento.


El peso

La densidad es una de las principales ventajas del Palo Santo de Brasil, pero también puede convertirse en una desventaja.En un bajo eléctrico, un exceso de peso puede afectar significativamente a:

Comodidad.

Equilibrio.

Fatiga del músico.

Posición del instrumento.

Experiencia durante actuaciones prolongadas.


Por ello, un bajo de Palo Santo de Brasil debe diseñarse pensando en el peso desde el principio.Un luthier puede utilizar diferentes estrategias:

Cuerpos aligerados.

Cámaras internas.

Construcción laminada.

Uso parcial de la madera.

Combinación con especies más ligeras.


De esta manera se puede aprovechar el carácter del Palo Santo sin convertir el instrumento en excesivamente pesado.

Estabilidad y envejecimiento

Una de las grandes cualidades de una madera bien seca es su estabilidad.Pero es importante no confundir:madera antigua = madera indestructible.Incluso un juego que haya permanecido almacenado durante décadas sigue siendo sensible a cambios ambientales.En un contrabajo o bajo eléctrico, los cambios bruscos de humedad pueden provocar:

Movimiento dimensional.

Grietas.

Apertura de juntas.

Deformaciones.

Problemas estructurales.


VIDEO :CUERPOS BAJO MADERAS

Una madera que pertenece a otra época

Quizá una de las características más especiales del Palo Santo de Brasil antiguo sea precisamente su dimensión temporal.Muchos de los juegos disponibles actualmente proceden de árboles que fueron talados hace varias décadas.La madera que hoy puede entrar en el taller de un luthier comenzó su historia mucho antes de que se construyera el instrumento.

Ha pasado décadas estabilizándose.Y ahora puede convertirse en un instrumento diseñado para acompañar a un músico durante el resto de su vida y, posiblemente, pasar después a las siguientes generaciones.

En el diapasón, aunque es una madera muy restringida lo podemos encontrar en algunos bajos como:

Fender — algunos bajos vintage y Custom Shop han utilizado Brazilian rosewood.

Fender Custom Shop ‘64 Jazz Bass relic. Brazilian rosewood 

Music Man — existen ejemplares históricos y de edición limitada con este tipo de diapasón.


Music Man Pino Palladino StingRay Bass - Rosewood - 79 Burst

Rickenbacker — algunos modelos antiguos pueden encontrarse con maderas de palisandro brasileño.

Gibson / Gibson Custom — ciertos bajos vintage y reediciones especiales han utilizado Brazilian rosewood.

Warwick — ha ofrecido instrumentos de gama alta y ediciones especiales con maderas exóticas, incluyendo Brazilian rosewood en determinados ejemplares.


Benjamin Crehore

 


Benjamin Crehore y su bajo de 1788

Benjamin Crehore (1765–1831) fue un artesano e inventor de Milton/Dorchester, Massachusetts, y uno de los primeros constructores estadounidenses de instrumentos de cuerda de los que se conserva un conjunto importante de obras. Era autodidacta y procedía de una familia con tradición de trabajo de la madera. 

El instrumento de 1788

El ejemplar más famoso lleva la etiqueta: “Made and Sold by Benjamin Crehore at Dorchester 1788”

Es decir: “Hecho y vendido por Benjamin Crehore en Dorchester, 1788”.
Sus dimensiones son enormes:Longitud total: 50¾ pulgadas ≈ 128,8 cm
Longitud del cuerpo: 33¼ pulgadas ≈ 84,4 cm
Longitud vibrante: aproximadamente 28 pulgadas ≈ 71,1 cm
Anchura del cuerpo inferior: aproximadamente 21½ pulgadas (unos 54,6 cm).

  
 



Tiene una construcción bastante peculiar. Está hecho principalmente de arce, pino y ébano, y su diseño no sigue exactamente los modelos europeos convencionales. Los investigadores lo describen como de forma excéntrica y excepcionalmente grande. 

¿Era realmente un contrabajo?

Aunque antiguamente se llamaba bass viol, no es un contrabajo moderno como los que conocemos actualmente en una orquesta. Los American/New England bass viols eran instrumentos estadounidenses que se parecían mucho a violonchelos gigantes, pero tenían proporciones y características propias. 

En aquella época, en Nueva Inglaterra se utilizaban principalmente para acompañar el canto religioso. Las congregaciones necesitaban un instrumento que proporcionara una línea grave y ayudara a los cantantes a mantenerse afinados.

Por eso estos instrumentos también reciben el nombre moderno de “church bass” o “Yankee bass viol”.
A finales del siglo XVIII y principios del XIX existía en Nueva Inglaterra una enorme tradición de canto congregacional y singing schools.

El bajo tenía una función muy práctica: reforzar la parte grave y proporcionar una referencia tonal para que cientos de personas pudieran cantar juntas.

La tradición llegó a ser tan importante que estos enormes bajos se hicieron relativamente habituales en iglesias y meetinghouses de Nueva Inglaterra. 

Con el tiempo, instrumentos como el órgano de lengüetas (reed organ) fueron sustituyendo al bajo de iglesia, especialmente a partir de la década de 1840.

 Crehore como constructor




Crehore era autodidacta, pero los investigadores consideran que trabajaba de una manera más próxima a la tradición clásica europea de construcción de instrumentos que muchos otros constructores de Nueva Inglaterra de su época. 

No se limitó a construir bajos. También hizo: violines,violonchelos, pianos, otros instrumentos de cuerda.  mecanismos y maquinaria

Una fuente histórica incluso lo describe como un “ingenious mechanic”, es decir, un mecánico/artesano extraordinariamente ingenioso. Se le atribuyen incluso trabajos tan curiosos como maquinaria escénica y una pierna artificial articulada. 

Crehore es probablemente más importante para la historia del piano estadounidense de lo que su famoso bajo de 1788 podría hacer pensar.

Se le considera el primer constructor de pianos de Massachusetts y una figura fundamental en el nacimiento de la llamada Boston school of piano making. Posteriormente esa tradición incluiría a fabricantes como Alpheus Babcock y Jonas Chickering.

Además, entre 1798 y 1799 estuvo asociado con los von Hagen, que tenían un establecimiento musical en Boston. 

 ¿Cuántos bajos de Crehore existen?

Un estudio de la Journal of the American Musical Instrument Society habla de siete bass viols y nueve pianos supervivientes de su taller

El Smithsonian señala que se conocen otros cuatro bass viols de Crehore aparte del ejemplar que tiene su institución, siendo el de 1788 el más antiguo fechado.

Y existe incluso un ejemplar descubierto posteriormente en Canton, Massachusetts, que no tiene etiqueta pero presenta tantas características propias del instrumento de 1788 que los investigadores consideran que casi con seguridad fue construido por Crehore. 
 
¿Dónde está actualmente?

El bass viol de 1788 está en la colección del Museum of Fine Arts, Boston (MFA), con número de adquisición 1976.147. 

El Smithsonian también conserva otro New England bass viol de Crehore, fechado aproximadamente hacia 1790, procedente de Milton, Massachusetts. Ese instrumento conserva prácticamente todos sus componentes originales importantes: mástil, diapasón, cordal, barra armónica, alma, puente y clavijas. 

Curiosamente, ese instrumento del Smithsonian conserva además un estuche de madera original con forma parecida a un pequeño ataúd cuando está cerrado. Este instrumento de 1788 representa algo mucho más grande que un bajo antiguo.

Es una de las primeras pruebas materiales de una tradición propiamente estadounidense de construcción de instrumentos de cuerda.

Y, hasta donde llega la documentación actual, es el ejemplar de New England bass viol fechado más antiguo que sobrevive, anterior a los famosos constructores de bajos estadounidenses del siglo XIX como Abraham Prescott

lunes, 31 de agosto de 2026

La fábrica Lira de Moscú

La empresa nació en 1935, inicialmente como una fábrica de transformación de madera en la zona de Babushkino, entonces en las afueras de Moscú. Con el tiempo se convirtió en un gran complejo dedicado a instrumentos musicales. 


En la época soviética llegó a tener varias líneas de producción:


Pianos y pianos de cola

Violines

Violas

Violonchelos

Contrabajos

Arcos

Piezas y accesorios para instrumentos de cuerda

También llegó a producir instrumentos de viento y otros artículos. 


Lira no era originalmente una pequeña lutería, sino una enorme producción industrial soviética que empleaba a muchos artesanos y trabajadores especializados.


Los contrabajos

La propia fábrica confirma que durante su historia produjo контрабасы (contrabajos) junto con violines, violas y violonchelos. La gran dificultad es poder dentificar sus instrumentos: no parece existir un catálogo público completo de los modelos de contrabajo Lira, ni una lista fiable de todos los maestros que participaron en su fabricación.

Por eso hay que tener mucho cuidado con afirmaciones como "este modelo es de tal año y lo hizo tal luthier". En muchos instrumentos soviéticos la etiqueta identifica la fábrica, pero no necesariamente al artesano que realizó el instrumento.


¿Cuándo fabricaron contrabajos?

La producción de instrumentos de cuerda se desarrolló durante buena parte del período soviético. Lira también tenía producción de muebles y otros instrumentos; con el tiempo la actividad se concentró cada vez más en los instrumentos de teclado.


Fecha especialmente significativa: 1956.

Ese año Lira comenzó a fabricar pianos, y posteriormente la producción de pianos se convirtió en una parte enorme de la actividad de la fábrica. Los instrumentos de cuerda coexistieron con esa producción durante décadas.

Pero en los años 1990, después de la caída de la URSS, la situación económica cambió radicalmente. La propia Lira explica que tuvo que abandonar temporalmente la fabricación de contrabajos y violines, debido a la caída de la demanda y de la financiación de las instituciones culturales. 


1935 → creación de la empresa

época soviética → producción de cuerda + pianos + otros instrumentos

1956 → comienza la producción de pianos

décadas 1960–1980 → gran producción soviética

años 1990 → crisis y desaparición/reducción de la producción de cuerda

siglo XXI → Lira se concentra fundamentalmente en pianos y pianos de cola


Los Contrabajos  modelos Otto

 Los contrabajos soviéticos de Moscú estaban relacionados con modelos de tradición alemana,  Lira tenia un modelo oficial denominado "Otto" o que todos sus contrabajos fueran copias de Otto Rubner.

 Un contrabajo Lira puede tener características de construcción alemana aunque no sea un "Otto Rubner" ni una copia directa de un Rubner concreto.


¿Quién era Egorov?

Existe al menos un contrabajo soviético de Moscú de 1963 en cuya documentación/etiqueta aparece el nombre Егоров (Egorov). Eso demuestra que hubo instrumentos asociados a un trabajador o constructor llamado Egorov.

Actualmente no hay fuente histórica que permita reconstruir la biografía de Egorov, y su producción completa o afirmar que fuera "el gran luthier de Lira".

Egorov es un nombre que aparece asociado a determinados contrabajos Lira/Moscú, pero no está suficientemente documentado como para considerarlo el equivalente ruso de un Montagnana, Goffriller, Rubner, etc.

Sobre Lira , la fábrica no debe confundirse con una marca de instrumentos artesanales de alta gama.Un contrabajo Lira soviético normalmente pertenece a una tradición de producción industrial especializada, pero eso no significa necesariamente que sea un instrumento malo.


En la URSS existía una enorme demanda de instrumentos para:


conservatorios,

orquestas estatales,

escuelas de música,

teatros,

orquestas militares,

músicos profesionales.

La propia fábrica afirma que durante la época de los encargos estatales sus instrumentos se utilizaban para equipar gran parte de las instituciones musicales de la antigua URSS. Y eso explica por qué todavía aparecen contrabajos soviéticos de Moscú en circulación.


Como identificar un Contrabajo Lira 


En un contrabajo Lira hay que estudiar:


etiqueta interior

forma de las efes

forma de la voluta

construcción de la cejuela

fileteado

unión de las tapas

forma de las esquinas

curvatura de la tapa

fondo de una o dos piezas

tipo de barniz

medidas

longitud de cuerda vibrante

grosor aproximado de las tapas

marcas o números escritos a mano

cualquier sello soviético

y, sobre todo, la etiqueta completa.



lunes, 27 de julio de 2026

Stuart Sutcliffe



 El Quinto Beatle que eligió el arte




Stuart Fergusson Victor Sutcliffe (23 de junio de 1940 – 10 de abril de 1962) fue un pintor y músico británico, conocido por haber sido el primer bajista de The Beatles y por su estrecha amistad con John Lennon. Aunque su carrera musical fue breve, su influencia en los primeros años de la banda fue significativa y su legado permanece ligado tanto a la historia del rock como al mundo del arte.


Sutcliffe nació en Edimburgo, Escocia, y creció en Liverpool, Inglaterra. Desde joven mostró un gran talento para la pintura y estudió en el Liverpool College of Art, donde conoció a John Lennon. Ambos desarrollaron una profunda amistad basada en intereses comunes por el arte, la cultura y la creatividad.




En 1960, Lennon convenció a Sutcliffe para que se uniera al grupo que más tarde alcanzaría fama mundial como The Beatles. Aunque tenía poca experiencia como músico, compró un bajo con el dinero obtenido por la venta de una de sus pinturas y comenzó a tocar con la banda.

 Durante esa etapa participó en las primeras actuaciones del grupo, especialmente en Hamburgo (Alemania), donde los Beatles adquirieron experiencia como músicos profesionales.




Mientras vivía en Hamburgo, Sutcliffe conoció a la fotógrafa alemana Astrid Kirchherr, con quien inició una relación sentimental. Kirchherr ejerció una importante influencia estética sobre los Beatles, contribuyendo a popularizar el característico peinado que más tarde se asociaría con la banda.




En 1961, Stuart decidió abandonar The Beatles para dedicarse por completo a la pintura, su verdadera pasión. Ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de Hamburgo, donde destacó por su talento y recibió el reconocimiento de sus profesores, que veían en él un prometedor artista.


Sin embargo, su prometedora carrera se vio truncada cuando comenzó a sufrir fuertes dolores de cabeza y desmayos. El 10 de abril de 1962 falleció en Hamburgo a los 21 años debido a una hemorragia cerebral provocada por un aneurisma.


Aunque nunca llegó a presenciar el éxito internacional de The Beatles, Stuart Sutcliffe ocupa un lugar especial en la historia del grupo. Su amistad con John Lennon, su aportación a la identidad visual de la banda y su talento artístico hicieron de él una figura única. Hoy es recordado no solo como el primer bajista de los Beatles, sino también como un joven artista cuya vida y obra dejaron una huella duradera en la cultura del siglo XX.

Sin embargo, sí tuvo una influencia importante en los primeros Beatles:

Fue uno de los amigos más cercanos de John Lennon y contribuyó al ambiente creativo de los inicios de la banda.

Participó en las actuaciones de los Beatles en Hamburgo, una etapa clave para el desarrollo del grupo.

Su pareja, la fotógrafa Astrid Kirchherr, influyó en la imagen del grupo, incluyendo el famoso peinado que acabaría identificando a los Beatles.

En cuanto a la composición, las canciones de esa etapa fueron escritas principalmente por John Lennon y Paul McCartney. No existe evidencia de que Sutcliffe recibiera créditos de autor ni de que colaborara en la creación de alguna canción que posteriormente grabaran los Beatles.

Es posible que participara en improvisaciones o ideas musicales durante los ensayos, pero ninguna composición suya forma parte del catálogo oficial de The Beatles.


Los miembros oficiales bajistas de los Beatles  fueron:

Stuart Sutcliffe (1960–1961).

Paul McCartney (1961–1970).

Chas Newby solo como reemplazo temporal en algunos conciertos de 1960.


Stuart Sutcliffe, los recuerdos de John Lennon y la magia de "In My Life"

Cuando se habla de Rubber Soul, publicado por The Beatles el 3 de diciembre de 1965, resulta inevitable detenerse en una de sus canciones más bellas y emocionantes: «In My Life». Es una composición profundamente ligada a los recuerdos de John Lennon, a su infancia en Liverpool y a las personas que habían formado parte de su vida. Entre esos recuerdos aparece, de manera indirecta, la sombra de un amigo muy especial: Stuart Sutcliffe, antiguo bajista de The Beatles y una de las personas más importantes de los primeros años del grupo.

Stuart Sutcliffe había abandonado The Beatles en 1961 para dedicarse a la pintura y permaneció en Hamburgo junto a Astrid Kirchherr. Murió prematuramente el 10 de abril de 1962, con tan solo 21 años, debido a una hemorragia cerebral. Su muerte afectó especialmente a John Lennon, el cual lo paso muy mal,  ya  que había mantenido con él una estrecha amistad desde los primeros tiempos del grupo.

Por eso, cuando escuchamos In My Life, es fácil comprender por qué algunos de sus versos han sido relacionados con Sutcliffe. Lennon recuerda a las personas y los lugares que habían marcado su existencia y canta sobre aquellos que permanecen vivos y aquellos que ya han muerto. Sin embargo, conviene hacer una precisión: Stuart Sutcliffe no aparece nombrado directamente en la canción. La letra es más amplia y universal; habla de la memoria, de la amistad, del paso del tiempo y de las personas que dejan una huella en nuestra vida.

La canción nació inicialmente de una idea mucho más concreta. Lennon había sido animado a escribir sobre su infancia y comenzó a elaborar una letra relacionada con los lugares de Liverpool que recordaba. Aquella primera versión era prácticamente una descripción de un recorrido en autobús por la ciudad. Lennon terminó considerándola demasiado aburrida y transformó completamente el texto, convirtiéndolo en una reflexión mucho más íntima y poética sobre el pasado.

El resultado fue extraordinario. In My Life representa uno de los momentos en que Lennon empezó a alejarse de las canciones de amor más convencionales de los primeros Beatles para escribir sobre su propia experiencia, sus recuerdos y sus sentimientos. Rubber Soul fue, precisamente, uno de los discos fundamentales en esa transformación artística del grupo.




Una canción aparentemente sencilla, pero extraordinariamente sofisticada

La grabación comenzó el 18 de octubre de 1965 en los estudios de EMI, en Abbey Road. La estructura básica de la canción estaba prácticamente terminada, pero quedaba un espacio instrumental en la parte central.

Lennon quería que allí apareciera algo diferente. Su indicación a George Martin fue que buscaba «algo con sonido barroco». Martin, que además de productor era un excelente músico y pianista, intentó encontrar una solución que encajara con el carácter de la canción.

Y aquí aparece uno de los pequeños milagros técnicos de In My Life.

Martin compuso un breve pasaje inspirado en la música barroca, particularmente en el lenguaje de Bach, pero se encontró con un problema: el fragmento era demasiado complicado para tocarlo a la velocidad real de la canción. En lugar de renunciar a la idea, decidió aprovechar las posibilidades técnicas del estudio.

El 22 de octubre de 1965 grabó el piano con la cinta funcionando a la mitad de velocidad. De esa manera podía ejecutar cómodamente las notas del pasaje. Posteriormente, al reproducir la cinta a velocidad normal, el piano sonaba el doble de rápido y una octava más agudo. El resultado produjo un timbre extraordinariamente brillante y peculiar, parecido al de un clavecín.

Es precisamente ese sonido el que da a In My Life una parte importante de su personalidad.

 Escuchamos, por tanto, un sonido como un verdadero instrumento barroco: el cual es un piano interpretado por George Martin y transformado mediante la manipulación de la velocidad de la cinta. La técnica convirtió una limitación práctica en un recurso artístico y creó uno de los momentos instrumentales más reconocibles de Rubber Soul.

George Martin, algo más que un productor

La participación de George Martin en In My Life demuestra por qué su relación con The Beatles fue mucho más profunda que la de un productor convencional.

Martin fue capaz de comprender las ideas musicales de Lennon y convertirlas en sonidos que el grupo difícilmente habría podido conseguir por sí solo. En este caso, una petición tan sencilla como buscar un sonido «barroco» terminó dando lugar a una de las intervenciones instrumentales más memorables de la discografía de The Beatles.

El propio Martin consideraba «In My Life» una de sus canciones favoritas y explicó posteriormente que había aprovechado un momento de descanso durante la sesión para preparar el pasaje de piano. Al comprobar que no podía tocarlo a la velocidad necesaria, recurrió a la grabación a media velocidad.

Este procedimiento es un magnífico ejemplo de cómo The Beatles y George Martin utilizaban el estudio de grabación como un auténtico instrumento musical. No se limitaban a registrar lo que tocaban: experimentaban con las posibilidades de la tecnología para crear sonidos nuevos.




La presencia de Stuart Sutcliffe

La relación entre In My Life y Stuart Sutcliffe debe entenderse, por tanto, desde el terreno de la memoria y de la interpretación, no como si Lennon hubiera escrito una canción exclusivamente sobre él.

Sutcliffe pertenecía a una etapa fundamental de la juventud de Lennon. Fue compañero de The Beatles durante sus primeros años y compartió con John aquella época decisiva en Liverpool y Hamburgo. Su muerte, ocurrida apenas tres años antes de la grabación de In My Life, formaba parte inevitable de los recuerdos de Lennon.

Cuando John canta acerca de las personas que recuerda, de aquellos que siguen vivos y de quienes ya han desaparecido, es razonable pensar que Sutcliffe podía encontrarse entre esas figuras de su memoria. Algunos testimonios y análisis de la canción han relacionado precisamente esas líneas con Stuart y con otros amigos del pasado de Lennon.

Pero hay algo todavía más importante: la canción consigue superar la circunstancia personal de Lennon. No necesitamos conocer la historia de Stuart Sutcliffe para sentir su emoción. Cada oyente puede reconocer en ella a sus propios amigos, sus propios lugares y a las personas que ya no están.

Ahí reside una de las grandes virtudes de In My Life: nació de recuerdos muy personales y terminó convirtiéndose en una canción universal sobre la memoria y el paso del tiempo.


El sonido de una época que estaba cambiando

In My Life pertenece a un momento decisivo en la trayectoria de The Beatles. En 1965 el grupo estaba evolucionando rápidamente. Ya no eran solamente los cuatro jóvenes que habían conquistado el mundo con canciones sencillas y directas. El estudio se estaba convirtiendo en un espacio de experimentación y sus composiciones comenzaban a adquirir una profundidad mucho mayor.

Rubber Soul es uno de los discos fundamentales de esa transformación. En él conviven las guitarras acústicas, las nuevas sonoridades, las influencias de otras músicas y una escritura mucho más introspectiva.

Dentro de ese contexto, In My Life destaca por su aparente sencillez. Dura poco más de dos minutos, pero contiene una extraordinaria riqueza emocional y musical. La voz de Lennon, las armonías vocales, el bajo de McCartney, la batería de Ringo Starr, la guitarra de George Harrison y, finalmente, ese inesperado piano de George Martin forman una combinación de una enorme elegancia.

Existe además cierta controversia sobre la autoría musical. Lennon escribió las letras y consideraba la canción fundamentalmente suya, mientras que Paul McCartney recordó posteriormente haber contribuido de manera mucho más amplia a la música. Ambos ofrecieron recuerdos diferentes sobre el grado de participación de cada uno. Por eso la canción aparece oficialmente acreditada a Lennon-McCartney.

Escuchar "In My Life" hoy

Escuchar In My Life más de sesenta años después de su publicación produce una sensación curiosa. La canción pertenece a 1965, pero su tema no ha envejecido: recordar a los amigos, volver mentalmente a determinados lugares y pensar en las personas que han desaparecido son experiencias que pertenecen a cualquier generación.

Y entonces aparece el piano de George Martin.

Es apenas un breve pasaje instrumental, pero parece detener durante unos segundos la canción y transportarla a otro tiempo. Su carácter barroco, conseguido mediante aquella ingeniosa manipulación de la velocidad de la cinta, contrasta con la intimidad de la voz de Lennon. El efecto es delicado, casi como un pequeño recuerdo que aparece y desaparece.

Quizá por eso In My Life continúa siendo una de las canciones más admiradas de The Beatles. No necesita mencionar directamente a Stuart Sutcliffe ni explicar quiénes son todas las personas que Lennon recuerda. Basta con escucharla para comprender que detrás de aquellas palabras existe una vida entera por la cual incluso John Lennon lloro al crear esta canción.

Y, en definitiva, esa es la grandeza de la canción: John Lennon convirtió sus recuerdos personales en nuestros propios recuerdos. Cuando termina la canción, no pensamos solamente en Lennon, en Liverpool o en The Beatles. Pensamos también en nuestra propia vida, en las personas que estuvieron a nuestro lado y en aquellas que, aunque ya no estén, continúan viviendo en nuestra memoria.


 El bajo de Stuart Sutcliffe 

Hay objetos que trascienden su valor material porque conservan, en silencio, una parte de la historia de la música. El bajo atribuido a Stuart Sutcliffe que pertenece precisamente a esa categoría lo podemos ver gracias a la foto cedida para esta ocasión por el especialista de música del rock y de los Beatles , Antonio Velázquez Vaca,  una pieza que nos permite acercarnos a una etapa todavía poco conocida de los primeros años de The Beatles.

Desde la perspectiva del  historiador de la música del rock, Antonio Velázquez,  resulta especialmente interesante detenerse en la figura de Stuart Sutcliffe  y en el contexto musical de Liverpool anterior a la consolidación internacional del grupo. En aquellos primeros años, cuando la formación y el sonido de The Beatles todavía estaban en proceso de transformación, cada músico y cada instrumento formaban parte de una historia mucho más compleja de lo que posteriormente dejaría entrever la leyenda.

La fotografía cedida por Antonio Velázquez adquiere así un valor documental especial. No se trata únicamente de contemplar un bajo: se trata de observar un testimonio físico relacionado con una época en la que el rock británico comenzaba a construir su propio lenguaje.

 Los instrumentos utilizados por los músicos de aquella generación fueron herramientas fundamentales para definir un sonido que, pocos años después, cambiaría para siempre la música popular.


                                                                            Fotografía cedidas por Antonio Velázquez Vaca

Conviene, eso sí, abordar estas piezas con rigor histórico. La identificación, procedencia y vinculación exacta de un instrumento con un músico concreto deben apoyarse, siempre que sea posible, en documentación, fotografías contemporáneas, testimonios y registros de procedencia. Precisamente por ello, una imagen como la cedida por Antonio Velázquez puede constituir un punto de partida extraordinario para la investigación y para la conservación de la memoria musical.


Stuart Sutcliffe y su bajo Höfner

El bajo que utilizó Stuart Sutcliffe, primer bajista de The Beatles, era un instrumento de fabricación alemana de la marca Höfner. 

En concreto, Sutcliffe utilizaba un Höfner 500/5, un bajo eléctrico de cuerpo hueco que posteriormente sería conocido como President Bass. Lo adquirió en Liverpool en 1960 con parte del dinero obtenido por la venta de una de sus pinturas. 

Este dato es especialmente interesante porque Höfner también sería la marca del bajo que posteriormente se convertiría en uno de los instrumentos más famosos de la historia del rock: El Höfner 500/1 Violin Bass de Paul McCartney.

Sin embargo, no debemos confundir ambos instrumentos: el de Sutcliffe era un 500/5 y el de McCartney, un 500/1. 

Cuando Sutcliffe decidió permanecer en Hamburgo y abandonar The Beatles en 1961, Paul McCartney tuvo que pasar de la guitarra al bajo. Poco después, McCartney compró en Hamburgo su propio Höfner 500/1 Violin Bass, en parte porque era relativamente económico, ligero y, algo especialmente importante para él como músico zurdo, su diseño simétrico permitía utilizarlo cómodamente como instrumento para zurdos. 

El Höfner 500/1 había sido presentado por la compañía en 1956. Walter Höfner lo diseñó como una alternativa manejable al contrabajo tradicional. Su cuerpo hueco, su reducido peso y su escala corta de 30 pulgadas contribuyeron a hacerlo especialmente cómodo. El instrumento alcanzaría fama mundial cuando McCartney comenzó a utilizarlo con The Beatles. 

Además, el primer 500/1 de McCartney, adquirido en 1961, acompañó a The Beatles durante sus primeros años de éxito y fue utilizado en la grabación de Please Please Me y With the Beatles. En 1963, Höfner proporcionó a McCartney otro 500/1, que se convertiría en su instrumento principal. 

Por tanto, existe una conexión muy interesante entre ambos bajistas: Stuart Sutcliffe fue uno de los primeros Beatles en utilizar un bajo Höfner, y pocos años después Paul McCartney convirtió otro modelo de la misma marca en un auténtico icono de la música popular. El 500/1 de McCartney acabaría siendo conocido popularmente como “Beatle Bass”. 

Más allá de su apariencia, este bajo representa una ventana hacia los años fundacionales de una de las historias más fascinantes del rock. En cada detalle de un instrumento antiguo podemos encontrar ecos de los escenarios, clubes y ensayos en los que una generación de músicos comenzó a experimentar con nuevas formas de tocar y de entender la música.

La historia del rock no está hecha únicamente de grandes discos y conciertos míticos. También está formada por objetos como este, conservados durante décadas y capaces de conectar el presente con aquellos primeros años. Por ello, la fotografía cedida por Antonio Velázquez merece ser contemplada como un documento de interés para todos los aficionados a la historia de The Beatles y de la música del Rock.


Una pieza, una fotografía y una historia que nos recuerdan que, antes de convertirse en leyenda, 

The Beatles también fueron jóvenes músicos construyendo su camino.

 Fotografía cedidas por Antonio Velázquez Vaca

jueves, 23 de julio de 2026

Wayne Arthur

 



Fue el contrabajista del grupo  The Sparkletones . Formó parte de la alineación original junto con:

Joe Bennett – voz y guitarra líder

Howard "Sparky" Childress – guitarra rítmica y coros

Jimmy "Sticks" Denton – batería


Wayne Arthur nació y creció en Spartanburg (Carolina del Sur, EE. UU.), donde asistió a Cowpens High School.

En 1956, siendo un adolescente (entre 13 y 16 años, según las distintas fuentes), formó The Sparkletones junto a Joe Bennett, Howard "Sparky" Childress y Jimmy "Sticks" Denton.

Tocaba el contrabajo (upright bass), utilizando la técnica de slap bass, una parte esencial del sonido rockabilly del grupo.

En 1957 el grupo ganó un concurso de talentos en Spartanburg, consiguió un contrato con ABC-Paramount y grabó "Black Slacks", que alcanzó el n.º 17 de la lista pop de Billboard y el n.º 11 de R&B.

Gracias a ese éxito realizaron giras por Estados Unidos y aparecieron en programas como The Ed Sullivan Show y American Bandstand, además de compartir actuaciones con artistas como Elvis Presley.

Tras la disolución del grupo, hacia 1960-1961, Wayne Arthur abandonó prácticamente la música profesional.

Según la biografía de Bruce Eder, continuó cantando góspel con un grupo local en su tiempo libre, mientras llevaba una vida alejada de la industria musical.

En las décadas posteriores participó ocasionalmente en reuniones de The Sparkletones celebradas en Carolina del Sur



Wayne Arthur fue el encargado del característico sonido de contrabajo que se escucha en el éxito "Black Slacks" (1957), el mayor éxito del grupo

sábado, 18 de julio de 2026

Ewen Vernal

 




Ewen Vernal es el  bajista conocido por  acompañar actualmente  a Vicente Amigo Ha participado con él en conciertos y presentaciones de su repertorio, incluyendo el espectáculo de Andenes del tiempo.

Ewen Vernal es un bajista escocés muy interesante porque viene de un mundo más cercano al jazz, rock y músicas de fusión, y eso encaja muy bien con la manera de entender el flamenco de Vicente Amigo: no es un acompañamiento puramente tradicional, sino un bajo muy armónico y melódico.

Su forma de tocar con Vicente tiene varias características:

  • Mucho espacio: no intenta competir con la guitarra; deja respirar los rasgueos y los picados.
  • Sonido muy redondo: busca más la profundidad que el ataque agresivo.
  • Función armónica: sigue los cambios de acordes con mucha sensibilidad, casi como un contrabajista de jazz.
  • Melodía dentro del acompañamiento: en algunos momentos el bajo responde a la guitarra como si fuera otro instrumento solista.

También ha habido otros bajistas importantes ligados al universo flamenco-jazz que han trabajado con grandes guitarristas, como Carles Benavent (muy asociado a Paco de Lucía y al flamenco de vanguardia) y Javier Colina en el terreno del contrabajo. 

Ewen Vernal es un bajista escocés nacido el 27 de febrero de 1964 en Glasgow, Escocia. Procede de una familia muy musical: su madre cantaba y su padre era saxofonista y director de coro. De niño estudió piano, pero durante la adolescencia descubrió que su verdadera pasión era el bajo.


Primeros años

Su historia con el bajo es curiosa: encontró una vieja guitarra en el desván familiar a la que solo le quedaba la cuerda más grave (la de Mi). Empezó a sacar de oído las líneas de bajo de sus discos favoritos y aquello despertó su interés por el instrumento. A los 16 años consiguió un bajo real y comenzó su formación como bajista.

Carrera con Deacon Blue

En los años 80 comenzó tocando en grupos de Glasgow y en pequeños circuitos de jazz. En 1986 se incorporó a Deacon Blue, una de las bandas escocesas más importantes de la época. Con ellos alcanzó éxito internacional durante finales de los 80 y principios de los 90, participando en discos que tuvieron gran repercusión en Reino Unido y otros países.

Deacon Blue - Real Gone Kid Bass Line

Sin Bass


Capercaillie y la música celta

En 1997 se unió a Capercaillie, grupo fundamental de la música celta contemporánea. Allí desarrolló mucho su capacidad para mezclar:

bajo eléctrico moderno;

contrabajo acústico;

ritmos tradicionales escoceses;

armonías cercanas al jazz.

Colaboraciones

Vernal es un músico muy versátil. Ha trabajado con artistas de estilos muy diferentes, entre ellos:


Lou Reed

Michael Brecker

Chris Rea

Fish

Kate Rusby


Su estilo como bajista

Lo interesante de Ewen Vernal es que no es un bajista puramente de rock ni puramente de jazz. Su lenguaje mezcla varias escuelas:


1. Mentalidad de contrabajista


Mucha atención al peso de la nota.

Sonido cálido.

Uso del espacio.

Importancia del acompañamiento.


2. Influencia jazzística


Líneas que conectan acordes.

Uso de cromatismos.

Capacidad para improvisar.

Interacción con otros músicos.


3. Sensibilidad folk


Gran sentido del ritmo.

Adaptación a melodías tradicionales.

Respeto por la respiración de la música.


Relación con Vicente Amigo

Su participación con Vicente Amigo encaja porque Vernal tiene una característica muy buscada en el flamenco moderno: no tocar demasiado. Su bajo deja espacio a la guitarra, pero al mismo tiempo aporta una base armónica muy rica.

Un guitarrista de flamenco puede sentirse cómodo con él porque entiende la música como una conversación, no como una simple base rítmica.

Para estudiar su forma de tocar, te recomendaría escuchar especialmente sus trabajos con Capercaillie y sus apariciones con contrabajo acústico: ahí se aprecia mucho esa mezcla entre Ray Brown, música celta y acompañamiento flamenco/jazz