Dragonetti fue la referencia como uno de los mas virtuosos contrabajistas del siglo XIX.
Foto restaurada D.Dragonetti a la izquierda
El nacimiento de una leyenda: Dragonetti y su contrabajo "mágico".
Hijo de un humilde músico que se ganaba la vida tocando los timbales en festividades populares, Domenico Dragonetti estaba destinado a revolucionar el mundo de la música. Su vida cambió para siempre en el Monasterio Benedictino de San Pedro (en San Giorgio Maggiore, Venecia), donde descubrió una auténtica joya oculta: un contrabajo excepcional construido por el célebre luthier Gasparo da Salò. Fascinados por el asombroso talento del joven, los monjes decidieron regalárselo, sin saber que ese instrumento se convertiría en su eterno compañero de vida.
Poco después, durante una estancia en el monasterio de Santa Giustina en Padua, Dragonetti decidió poner a prueba el descomunal poder y la profunda resonancia de su nuevo bajo. En mitad de la noche, comenzó a tocar imitando de forma tan perfecta el rugido de una tormenta y el retumbar de los truenos, que los asustados monjes saltaron de sus celdas creyendo que el monasterio se venía abajo.
El destino del contrabajo: Ese legendario instrumento de Gasparo da Salò (construido en el siglo XVI) acompañó a Dragonetti durante toda su brillante carrera. Era tan valioso para él que, a su muerte en 1846, lo legó de vuelta a la Basílica de San Marcos en Venecia, donde hoy en día se conserva como una reliquia musical.
El "Paganini del contrabajo": Dragonetti no solo hacía bromas con su instrumento; redefinió por completo la forma de tocarlo. Antes de él, el contrabajo se consideraba un instrumento tosco y puramente de acompañamiento. Él demostró que podía tener la misma agilidad y virtuosismo que un violín.
Amigo de Beethoven: Su fama fue tal que viajó por toda Europa. En Viena, conoció a Ludwig van Beethoven, a quien le interpretó una de sus sonatas para violonchelo en el contrabajo. Se dice que Beethoven quedó tan impresionado por la potencia y expresividad de Dragonetti que se levantó y lo abrazó efusivamente, lo que influyó para que Beethoven empezara a escribir partes mucho más complejas y enérgicas para los contrabajos en sus famosas sinfonías (como en la Quinta y la Novena).
El "Paganini del contrabajo": Dragonetti no solo hacía bromas con su instrumento; redefinió por completo la forma de tocarlo. Antes de él, el contrabajo se consideraba un instrumento tosco y puramente de acompañamiento. Él demostró que podía tener la misma agilidad y virtuosismo que un violín.
Amigo de Beethoven: Su fama fue tal que viajó por toda Europa. En Viena, conoció a Ludwig van Beethoven, a quien le interpretó una de sus sonatas para violonchelo en el contrabajo. Se dice que Beethoven quedó tan impresionado por la potencia y expresividad de Dragonetti que se levantó y lo abrazó efusivamente, lo que influyó para que Beethoven empezara a escribir partes mucho más complejas y enérgicas para los contrabajos en sus famosas sinfonías (como en la Quinta y la Novena).
VIDEO : el contrabajo en el siglo XIX

